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El Ozono (O3) es la forma triatómica del Oxígeno (O2), y está formado por iones negativos.

Podríamos decirte que el ozono (O3) es una sustancia cuya molécula está compuesta por tres átomos de oxígeno formada al disociarse los 2 átomos que componen el gas de oxígeno. Cuando un átomo de oxígeno liberado se une a otra molécula de oxígeno (O2), se forma una molécula de Ozono (O3)...

Pero la realidad es que el ozono es salud.

Más allá de fórmulas químicas el ozono es un componente natural del aire limpio y seco, que se encuentra en estado natural. Lo cierto es que si la calidad del aire en la alta montaña es de casi un 100%, la pureza del ambiente en las ciudades es tan sólo de un 7% y en el interior de los hogares esa cifra baja hasta un triste 2%. De ahí se derivan muchos de los problemas asociados a las grandes ciudades, un aire viciado a causa de humo, polvo, polen, o el aire acondicionado, es con frecuencia causa de problemas como rinitis, asma, alergias, fatiga, cefaleas, agobio, pesadez, estrés e incluso claustrofobia. De hecho, por eso nos encontramos mejor cuando cambiamos la ciudad por un ambiente puro y relajado. Sin duda uno de los grandes responsables de esa sensación es la calidad del aire que respiramos.

Su presencia en el aire es mínima pero esencial. De hecho la capa de ozono es un gran filtro de las radiaciones solares de alta frecuencia, porque absorbe la mayoría de los rayos ultravioleta del sol protegiendo y asegurando la vida en el planeta. De ahí el esfuerzo y la necesidad de frenar su degradación.

Nuestra propia capa de ozono en casa.

Los hogares y en general todos las estancias con paso continuado de personas o poca ventilación son lugares en los que los gérmenes y las bacterias se acumulan de forma exponencial. El ozono a nivel doméstico desinfecta y purifica cualquier ambiente cargado, sucio o contaminado en muy poco tiempo, sin necesidad de que estemos presentes y por supuesto de forma completamente natural. El resultado es un aire limpio y puro, mucho más beneficioso para nuestra salud y más agradable para nuestro estado de ánimo.

El ozono es el mayor desinfectante de la naturaleza.

El ozono destruye las bacterias, los virus y gérmenes en general por medio de la oxidación, oxigenando por completo los ambientes contaminados, ahora el aire pasa a ser completamente limpio y oxigenado. Así se evita el riesgo de transmisión y contagio de enfermedades, y por supuesto, si se eliminan las sustancias en suspensión, también se eliminan los olores. Por eso, además de ser agradable, sus resultados también son buenos para nuestra salud.

Iones negativos, algo muy positivo.

Los iones negativos son la parte de los átomos responsables de nuestra calma y bienestar. Mar, fuentes, cascadas, saltos de agua, etc., son una gran fuente de ionización negativa. Un ambiente cargado de iones negativos nos aporta calma y tranquilidad, equilibrio. Resistencia inmunológica, mejores funciones básicas, digestión, respiración, memoria e incluso actividad sexual, y en general un mejor rendimiento tanto a nivel físico como mental y emocional.
El desequilibrio electromagnético nos afecta a todos los niveles. Somos energía y esa energía necesita estar en armonía para permitirnos estar tranquilos y en calma. Así de sencillo.